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El código secreto de la Biblia:

Según Michael Drosnin, autor del libro “El codigo secreto de la biblia”, un matemático israelí – Eliyahu Rips – ha descubierto un código oculto, entre los textos de la sagrada escritura, el cual narra acontecimientos sucedidos miles de años después desde que el mismísimo Yahvé terminara de inspirar su escritura.

Se descubrió en la primera versión del libro sagrado, en el hebreo original. Aunque antes que el doctor Rips, otros intuyeron que en la biblia se escondía algo más.

Hace más de medio siglo, un rabino llamado weissmandel, descubrió que saltando cincuenta letras y luego otras cincuenta y así sucesivamente, podía leer la palabra – Torá -, desde el principio del Génesis. Lo mismo ocurría con el libro del Exodo. Y en el de los Números. Y en el Donteronomio.


También Isaac Newton, estuvo interesado en el código. Tanto, que incluso llegó a aprender hebreo y obsesionado, dedicó la mitad de su vida a su búsqueda. Pero gracias a nuestra tecnología actual el doctor Rips lo descubrió. Para ello Rips eliminó los espacios entre palabras y convirtió la totalidad del texto bíblico original en una hebra continua compuesta por 304805 letras. Al hacerlo, estaba devolviendo la Torá a la forma primigenia, que los grandes sabios le atribuyen. Pues esa, es la forma legendaria en que Moisés habría recibido la Biblia de Dios.

Un ordenador explora esta hebra en busca de palabras. Comienza por la primera letra de la Biblia y verifica todas las secuencias alternas posibles: palabras formadas por saltos de 1, 2, 3, y así hasta la última letra. En cuanto encuentra la palabra clave, el ordenador busca información relacionada con ésta. Se han encontrado miles de acontecimientos importantes del pasado y otros que todavía están por llegar, nombres, fechas, guerras, catástrofes e incluso el fin del mundo.

Pero si en la Biblia está escrito nuestro futuro, ¿Podríamos cambiarlo?, ¿Seríamos capaces de cambiar un destino que ya está escrito?. ¿La Biblia esconde un único o una serie de posibles futuros?.

Ejemplo de vaticinio: cuando fue dirigida una carta al premio novel de la paz Itzhak Rabin, ésta le avisaba que la única vez que aparecía codificado su nombre completo en las Escrituras, las palabras “asesino que asesinarᔠlo cruzaban. Pero a pesar de las numerosas pruebas que se citaban, Rabin hizo caso omiso al vaticinio.


El terrible augurio se confirmó. El 4 de noviembre de 1995, poco después de pronunciar un discurso en una manifestación a favor de la paz, en la plaza Malkei de Tel-Aviv, un hombre que creía estar enviado por Dios, realizó varios disparos por la espalda acabando con su vida. Foto.


La probabilidad de que el nombre completo de Rabin apareciese junto con la predicción de su asesinato era al menos de una entre tres mil. Las pruebas más rigurosas suelen ser de una entre mil. No obstante Michael Drosnin encontró un año después del fatal suceso, el nombre del asesino codificado junto a “Itzhak Rabin, aparecía Amir”. Esta y otras coincidencias, se han buscado por el mismo método en numerosos libros y en ninguno se ha encontrado nada, sólo en las Sagradas Escrituras.


Pese al excepticismo inicial, tanto de profesores de Harvard, Yale y la universidad hebrea, descodificadores veteranos del pentágono, como numerosos científicos y matemáticos laicos, acabaron todos creyendo en el código. Ninguno pudo esgrimir la más mínima objeción. Tampoco pudieron dar una explicación razonable de la sobrecogedora existencia en la Biblia de un código capaz de vaticinar hechos posteriores a su escritura.

VISITA ALGUNOS DE LOS VATICINIOS DE "EL CODIGO DE LA BIBLIA"

¿Las escrituras hechas por ordenador?

Hitler no podía faltar en el codigo secreto de la biblia.

La llegada del hombre a la luna.

“Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este libro” (Apocalipsis 22,18-19).

Dn 12,4. «Y tú, Daniel, guarda en secreto estas palabras y SELLA EL LIBRO hasta EL tiempo del Fin. Muchos andarán errantes acá y allá, y la iniquidad aumentará.»