Artículos Adimensionales


Compartir:

Dios y los poderes fácticos:


La "obra" discreta, que no secreta, del ahora San Escrivá de Balaguer, natural de Barbastro, que no de Barbate, siempre ha sido mención honorífica de los poderes fácticos de nuestra España va bien, porque, de hecho, han sido, y son, poderes que argumentan los acontecimientos que vivimos y que manipulan en la medida que les conviene, para crear un ambiente digno y favorecedor para sus acólitos, que no son pocos (el que escribe esto ya ha contado a unos cuantos desde los tiempos del garrote vil).

Quién le iba a decir a este aspirante a simple monaguillo que sería dirigente de una de las familias políticas (con perdón) ligada al poder político franquista en sus últimas agonías, amparada en el tópico Dios inventado por los cristianos de siempre y de pro. Sus devaneos con la divinidad, aparte de poseer un cuadro psicótico digno de ser estudiado en profundidad, dio lugar a una de las sectas más blancas, puras y peligrosas de este terruño Hispánico.

¿Desde cuándo no es peligroso tratar de creerse un Mesías capaz de resolver los males procedentes de la falta de Fe y mover a las masas humanas idólatras más taradas y desconsoladas?, aunque este movimiento de masas sirvió para negociar con los bolsillos de las clases dirigentes y las menos austeras y prometerles un paraíso de vida, sólo alcanzable a dignos seguidores del pensamiento único, grande y libre, aunque lo de libre es sólo por quedar bien y hay que llenar hueco en algún sitio. Los poderes fácticos son aquellos entes que, al igual que el agua, son incoloros, inodoros y sin sabor, aparte de que nadie sabe por donde suelen aparecer, como en una película de fantasmas, pero que al final suceden hechos que, de alguna manera, afectan al individuo, la mayoría de veces negativamente, es decir, y hablando en plata: que la mayor de las veces los poderes fácticos están para joder al personal, y más cuando en la actualidad mueven los hilos de nuestra España va bien y además son capaces de hacer Santo a un telepredicador chabacano.

Después de ver canonizar a este endeble mortal subido a los altares "divinos de la muerte" por los poderes fácticos, cualquier mortal puede ser Santo, como mínimo hay que demostrar dos milagros, pues bien, uno de ellos sería soportar a los poderes fácticos in situ y ad hoc (aquí un presente tiene que llevar esa carga toda la vida), qué mejor y más llamativo milagro que este; otro podría ser el aguantar los milagros en sí, porque en realidad los milagros no existen, aunque uno trata de descubrir qué milagro sería el poder descubrir dónde están estos poderes y que se muestren de una puñetera vez, eso es más milagroso que aguantar el último disco de El Fary.

Señores, la verdad aún está ahí fuera, basta con sortear a los poderes fácticos para sobrevivir, aunque en breve dispondremos de un manual de supervivencia para sobrevivir a estos poderes invisibles pero que, en mayor o menor medida, joden, y mucho. Alea Jacta Est.